La noche de Cancún, kilómetro a kilómetro
El bulevar Kukulcán tiene 26 kilómetros; la noche se concentra entre el 9.5 y el 15.
La Zona Hotelera de Cancún se pensó desde cero. A fines de los sesenta, el Estado mexicano eligió una franja de arena entre la laguna y el Caribe para levantar un destino turístico nuevo. Las obras arrancaron en enero de 1970 y el primer hotel abrió en 1974. Todo quedó ordenado sobre una sola avenida de 26 kilómetros, el bulevar Kukulcán, que lleva el nombre de la Serpiente Emplumada maya.
Por eso en Cancún la noche se mide en kilómetros.
El plan original separaba todo: la zona turística en la isla, sin residentes permanentes, y la ciudad en el continente, para los que trabajan y viven ahí. Esa división sigue marcando la noche: la fiesta grande está sobre el bulevar, y el regreso, para muchos, es cruzar el puente hacia el centro.
Ese diseño tuvo su prueba más dura con los huracanes. En septiembre de 1988 llegó Gilberto, categoría 5, cuando la ciudad tenía apenas 18 años: se llevó la arena de las dunas y desbordó el sistema lagunar Nichupté. En octubre de 2005, Wilma tocó tierra como categoría 4 y se quedó más de sesenta horas sobre la costa. Se pronosticaban meses de reconstrucción, y la Zona Hotelera volvió a funcionar en cuatro o cinco semanas.
## Punta Cancún: el espectáculo
El primer punto es Punta Cancún, en el kilómetro 9.5, donde el bulevar dobla. Ahí está Coco Bongo. Su nombre viene del club de la película La máscara, con Jim Carrey, y abrió a fines de los noventa. No es una disco común: es show y disco, con acróbatas colgados del techo, homenajes a estrellas del pop, escenas de cine y producción de luces y sonido. En algún momento de la noche aparece La Máscara.
Al lado, Mandala Nightclub abre todas las noches desde las 21. Es uno de los clásicos de la zona: sala oscura, barra larga y la calle de Punta Cancún llena de gente que va de un lugar a otro.
Coco Bongo, además, se multiplicó: después de Cancún abrió otra sede en la Riviera Maya y otra en Punta Cana. Pero la original sigue siendo la de Punta Cancún, sobre el bulevar, a la vista de todos.
## Hacia el sur: la pista
Siguiendo hacia el sur, el bulevar se angosta entre la laguna y el mar. En el kilómetro 14.2, H Roof es la discoteca de terraza: luces doradas, sillones bajos, una barra larga y DJs.
Unos metros más allá, en el 14.7, MÜN abre de jueves a sábado desde las 23, con una sala principal de producción de luces y sonido y programación de música electrónica.
En el kilómetro 15, dentro de Bohemian Square, Confessions abre de jueves a domingo de 23 a 3. Tiene techo de palma, lámparas colgantes, láseres y DJs invitados: una mezcla de selva y club que es su marca.
Es el tramo más elegante de la noche: menos espectáculo, más pista. Para quien viene por la música y no por el show, este es el destino final.
## Cómo recorrerla
La ruta lógica es de norte a sur y de temprano a tarde: cena en la zona, show en Punta Cancún para empezar con espectáculo y después taxi hacia el 14 o el 15, donde la noche se vuelve más de pista.
Los taxis recorren el bulevar toda la noche; conviene acordar la tarifa antes de subir.
Y para el regreso, de madrugada, la vista de la laguna Nichupté desde el bulevar vale el viaje: es el momento en que la ciudad se queda en silencio y solo se escucha el agua.
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