Creamfields vuelve al Parque de la Ciudad
El sábado 14 de noviembre, desde las 14:00, en Villa Soldati. La noche anterior, Sven Väth hace la previa oficial en Deseo.
En Villa Soldati, al sur de Buenos Aires, hay una torre blanca que se ve desde lejos. Es la Torre Espacial, y es lo único que sigue en pie de un sueño viejo de la ciudad. El sábado 14 de noviembre, a sus pies, vuelve Creamfields.
## Un parque con historia
El predio nació como Interama, el parque de diversiones que la ciudad inauguró en 1982 con la idea de tener algo parecido a un Disney porteño. La torre se terminó de construir por esos años y fue, hasta 2019, la estructura más alta de la Argentina. Cuando volvió la democracia, el municipio se quedó con el parque y lo rebautizó Parque de la Ciudad. Los juegos cerraron en 2003 y hoy queda un gran espacio verde, con lagos, árboles y la torre en el medio.
Ese espacio es lo que necesita un festival de varios escenarios: lugar para caminar de una carpa a otra, pasto para sentarse entre sets y un horizonte abierto para ver caer el sol.
## Veinticinco años de Creamfields en Buenos Aires
La historia del festival en la Argentina empieza en noviembre de 2001, cuando la marca británica hizo en Buenos Aires su primera edición fuera de Inglaterra, en el hipódromo de San Isidro. Después pasó por Dique 1, en Puerto Madero, y por la Costanera, se convirtió en una de las fechas fijas del calendario porteño, se tomó una pausa después de 2015 y volvió en 2024.
El festival había nacido en Inglaterra apenas tres años antes. La primera edición fue en mayo de 1998, en el Matterley Estate, cerca de Winchester, organizada por Cream, el club de Liverpool que le dio el nombre, y juntó a unas 25 mil personas. Al año siguiente se mudó al viejo aeródromo de Liverpool, y desde 2006 se hace en Daresbury, Cheshire, el fin de semana largo de agosto. La edición porteña de 2001 fue su puerta de entrada a América Latina.
Hoy es el festival de electrónica más grande de la Argentina y uno de los más antiguos de América Latina. La jornada del 14 arranca a las 14:00, con varios escenarios. El line up completo lo publica la organización.
Para muchos porteños, Creamfields fue la primera vez frente a un escenario grande de electrónica. La edición de 2001 juntó a unas veinte mil personas en plena crisis, y el festival se volvió una cita de noviembre que marcaba el comienzo del verano. Su regreso, después de casi una década de pausa, recupera esa costumbre.
## Papa Sven, la noche anterior
La previa oficial es el viernes 13, en Deseo, sobre la avenida Chorroarín, en Villa Ortúzar. Ahí toca Sven Väth, con Maurizio Schmitz de soporte.
Väth es alemán, nació en 1964 y empezó como residente del club Dorian Gray de Frankfurt en 1982. Su carrera despegó en 1986 con Electrica Salsa, y sus fans lo llaman Papa Sven. Fundó Cocoon, que fue fiesta, agencia, sello y club en Frankfurt, y sostuvo los lunes de Cocoon en la isla balear durante casi veinte años, de 1999 a 2018. Sus sets son largos, cambiantes, con discos que nadie más pasa. Pocas veces se lo puede ver en una sala de este tamaño.
## Cómo vivir el fin de semana
El plan se arma solo: el viernes, Väth en sala chica hasta tarde; el sábado, dormir hasta el mediodía, almorzar tranquilo y llegar al parque con luz, cuando la torre todavía brilla con el sol de la tarde.
Los días de festival el tránsito alrededor del parque se complica: mejor llegar temprano que quedarse en la fila. Conviene llevar algo de abrigo para la noche, porque noviembre en Buenos Aires engaña, y acordar con el grupo un punto de encuentro fijo: con varios escenarios y miles de personas, la torre es la mejor referencia del predio.
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